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Es difícil encontrar una historia de alcohólicos en el club. No es que no haya, es que somos todos.
El asunto es que ese domingo llega bastante herido el hombre de nuestra historia.
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- ¿Qué hacei hermano? Te extrañamos ayer ¿Dónde estuviste?
- Por los pagos de Luján, fuí a rezarle a la virgencita.
- Y ¿no me digas que te agarraron las gitanas?
- ¡A no! son maravillosaas. Una me leyó las manos y todo.
- Ajá ¿y qué te dijo si se puede saber?
- Me dijo que tengo que cambiar mi vida, que si sigo así algún día voy a ser un cornudo.
- Mire mi amigo yo le voy a dar un consejo.
- Diga nomás.
- Cambie de gitana porque esa "atrasa".
