.

Pinocho
- Nunca, estimado Augusto, lamento muchisimo informarte que te vas a morir.
- No lo lamente amigo; yo he vivido demasiado y estoy preparado para la muerte.
- No, si no lo lamento por usted, lo lamento por mi y por todos los que queríamos verte sufrir, revolcarte de dolor, estar sin amigos, preso en una cárcel oscura y húmeda.
- Bueno (respondió el dictador en tono irónico), quedese tranquilo porque en el infierno el diablo me va a hacer la vida imposible con torturas indescriptibles.
- No creo, si fuese así, el mismo diablo estaría haciendo la voluntad de Dios.
- ¿Entonces?
- Va a ser peor. Vas a dejar de existir, nadie pondrá una flor en tu tumba, no vas a ser ni un muerto ni un vivo: solo "desaparecido". Chile va a ser un país gobernado por socialistas; Allende tendrá su monumento pero ni la caller más chica tendrá tu nombre. Vas a dejar de "ser" por siempre.
Y Pinocho lloró.
.
.
.
.
