viernes

Cierre del taller "Contate Algo" 2010

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En esto tiempos de encuentros y amistades "virtuales"; que un grupo de personas necesiten juntarse para compartir: ideas, pensamientos, un café, música y literatura quizás sea una noticia muy importante...


Sábado 11 de Diciembre de 2010
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Café de la Plaza
San Isidro

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sábado

Tu amistad

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"Raudamente fuiste cayendo
tierna golondrina de ojitos claros.
Tu vuelo fue menguando,
así como tu libertad.
Tus alitas recortadas
ya no te llevaran
a la alegría que existía
en la inmensidad…
tal vez del cielo,
tal vez del amor eterno.
Yo te veo aquí sentado
y nada puedo hacer
para librarte de tu jaula
y que vuelvas a creer
en aquel vuelo libre
donde has de tener
de nuevo alegría,
mi compañía
y aquel surcar del firmamento
en compañía
de aquella breve amistad
que siempre existirá."
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Claudio Rodriguez
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Sobre el futuro

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En las consignas del taller literario, este lunes, Ricardo cometió un hermoso error. En lugar de escribir ¿cómo me imagino la vida en 10 años? Puso: ¡como me imagina la vida…? Cambiando así todo el significado de la pregunta.
Hay errores a los que se le debe un agradecimiento, porque yo no me imagino la vida, pero es lindo pensar que ella sí me imagina a mi.
Es tranquilizante saber que hay una vida que me imagina, que ella haga de mi lo que quiera.
No se, no puedo saber que será de mi en 10 años; tendré d10años mas de arrugas, sin dudas. Estaré (si estoy) diez años mas viejo. ¿me aburguesaré? ¿tendré canas?. Por mas que lo intento no puedo imaginar mi vida dentro de diez años.
Espero que la vida tenga mas imaginación que yo
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Claudio Cruces
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Respiré hondo y toqué el timbre

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Comencé mi marcha por la senda que bordea el río, uno de los caminos que llevaban a tu casa. Mientras caminaba, recordaba cómo hace años, corría, bajaba y subía las cuestas; feliz, porque sabía que cuando llegara estarías esperándome con el café caliente que me parecía delicioso.

Yo te llevaba esas baguettes que tanto te gustaban, recordas?. Las compraba en un negocio que todavía está allí, con sus tortas enormes y sus ricos panes con semillas de centeno que exaltaban su aroma a una cuadra de distancia.

¡ Hay cosas tan curiosas entre dos personas que han vivido tan felices!. Me alejé de la senda y entre en la oscuridad. Comenzaba el otoño y las hojas de los arboles se amontonaban en las veredas. Yo las arrastraba con los pies como una...solo pensaba que iba a verte. Iba a ser la última vez. Me hablaste y me dijiste que me tenías que pedir perdón y yo me preguntaba si en las personas que me habían amado tanto; existía esa palabra: "perdón".

Crucé por la esquina. Podía sentarse, esperar o fumar un cigarrillo. Sentía mi boca seca. Parecía naufraga. Uno niños jugaban en la vereda y se oía el tintineo de los timbres de las bicicletas. Estaba exhausta, mareada y débil por la caminata.

Subía después de vos, nada seguirá igual.

Iba a terminar un ciclo de mi vida, comenzaría el ciclo de los recuerdos.

Llegué a tu casa. Todavía el manzano silvestre que nos gustaba tanto, estaba en la entrada, aunque un tanto raquítico.

Respiré hondo y toqué el timbre, pero el timbre no sonó. Sin embargo desde adentro se abrió la puerta enseguida y en silencio me dirigí hacia donde yo sabía que estabas.

Me paré frente a vos. Vi tu pelo encanecido. Tu brazo inmóvil, sobre las almohadas de la cama. tus ojos que largamente me miraban y ese olor profundo, entre las medicinas y la colonia inglesa.

No hubo palabras, no fueron necesarias. Solo vos y yo, y ese largo amor que todavía continuaba.

Fue un minuto, nos estábamos diciendo adiós, sin ningún rencor porque el amor estaba ahí intacto. Acaricié tus manos tan queridas y dirigí otra vez los pasos hacia la puerta del frente. El silencio había puesto el final a nuestra vida juntos.

Comencé mi retorno por la calle angosta, abroché el abrigo pues ya empezaba a soplar el viento del atardecer. Apresuré los pasos y llegaron las lágrimas, el sollozo y un nombre. Pensé: el perdón no existe entre los que se aman. Me gustaría acostarme a dormir, no despertarme hasta que el manzano vuelva a florecer.

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Cristina
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lunes

Cuestionamiento de un macho

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Me resisto a hablar de amor más que con ella, y a veces ni a ella.

¿Por qué decir a viva voz que la amo?

Ella lo sabe: la amo.

¿Con quién compartir esta pasión más que con ella?

Solo un corazón tengo y ya se lo he dado.

¿Cómo ser sensible si soy un tipo rudo?

Pues así somos los machos...

Pero a ella mi corazón le he dado.

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Claudio Rodriguez
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domingo

A mis amigos


Un amigo es aquel que, en el tiempo, logra quedarse en tu corazón...

Conoces una persona; te enganchas, te entusiasmas, te parece que tiene los mismos intereses, gustos, preferencias, y de pronto descubres que no era así. Realmente no le interesa leer.

Había soltado unos títulos y autores, entre trago y trago(y los ricos bocados) de aquella fiesta y te llama para invitarte a una charla. Hasta te avisa de un tema, de tu interés, que tratan en un programa de televisión.

Entonces vas entretejiendo los días que pasan y aquella personita pasa a quedarse dentro de tus afectos.

Obviamente en esta época de tantas redes; él o ella se va quedando entre tus contactos. Pasa a ser parte de tu universo.

Hace unos días el mundo celebró el "día del amigo", "la semana del amigo", hasta "el mes del amistad". Seguramente tiene un intención comercial. Colapsa Internet, la telefonía celular, se venden más flores, ropa, libros, CD, y montones de adornitos que se llenan de polvo en los estantes y no te animas a tirar.

El debate se instala en todas partes. ¿Qué es en verdad un amigo?

No lo puedo contestar, no lo puedo encuadrar. Mis amigos estuvieron atravesados por una "opción de cambio social", de un compromiso con los pobres. Las ruedas de mate hablando de "foco o partido", de la traición de los comunistas rusos, de la coherencia o no de nuestros actos. Según la visión del mundo que creíamos tener (ahora se dice cosmovisión y te corrigen si cometes el error de no decirlo).

Era importante no tener actitudes pequeño burguesas, en la forma de vestir y de pensar. Pero esos "amigos" aunque sobreviven dispersos por el mundo ya tienen otros amigos que les dio la vida. A mi también me ha regalado muchisimos, pero se mueven circulan, se van, y una no puede sentirse abandonada. Al contrario debe agradecer ese tiempo compartido, sus pequeños o grandes mundos seguramente me recordaran como yo a ellos.


Laura De Gregorio
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martes

Por qué escribo

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Porque puedo ser un pájaro o una hoja que se la lleva el viento, una imponente montaña o un insecto saltarín en un jardín florido.
Mientras corro por un renglón interminable me saludan fantasmas delirantes, que exigen ser protagonistas, de algún relato con destino incierto. Voy y vengo de una ciudad a otra en un tiempo inexplicable, del pasado al presente, de la oscuridad a la luz. Puedo sentir y ser, sentir que las palabras me laten en el pecho y salen a borbotones, mal conjugadas y sin acento. Puedo ser un poeta que solo quiere De premio la sonrisa de la mujer que ama.
Escribo porque puedo intentar mostrar lo que está oculto y darles vos a los que no la tienen.
Escribo porque en un papel puedo ser lo que no he sido, puedo jugar a lo que no he jugado, puedo soñar sin estar dormido; puedo reafirmar y sentir en cada letra que sigo estando vivo...
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